miércoles, 22 de diciembre de 2010
No necesito una religión...
"- ¿Eres creyente? –preguntó la juez, que se había abrasado los labios con la manzanilla que le acababan de traer.
- Me pasa como con lo de las supersticiones. Soy agnóstico a mi pesar.
- Pero acabas de decir que Dios nos trata como a menores de edad. ¿Eso no es reconocer que existe?
- Lo que he querido decir es que según las escrituras, Dios trata a Adán y Eva como si fueran menores de edad. Les dice que no prueben la fruta del árbol del Bien y del Mal, pero no les dice por qué, con lo que excita su curiosidad.
- Les dice que si prueban la fruta del árbol, van a morir.
- Pero es mentira, porque prueban el fruto del árbol y no mueren. La primera gran mentira de la historia es la que les cuenta Dios a Adán y Eva acerca del Bien y del Mal. "
-Hay que ver lo retorcido que eres, ¿no? - Dijo la juez, que en el fondo parecía entretenida con la de vueltas que le había dado Daniel a un relato tan simple.
-Pues es este pasaje de la Biblia lo que me ha llevado al agnosticismo, Señoría. "
Pasaje de la novela "La Décima Sinfonía" de Joseph Gelinek.
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